Gustavo Hernández, comunicólogo: “La convergencia cultural y tecnológica brindan la posibilidad de globalizar la cultura”

Hoy más que nunca aumenta la importancia que cumplen los medios de comunicación masivos y digitales para la difusión de información, entretener,  educar en valores y orientar a una sociedad globalizada. El estar en presencia de una pandemia histórica, como la que ha originado el Covid19, exige a los dueños y representantes de medios cumplir con la misión social de brindar información confiable y orientar a toda una población que, por un lado, está ávida de conocimiento y por el otro, enfrenta los retos de una sociedad infoxicada.

El estar frente a un cambio de paradigma, en lo que lo nuevo va de la mano con lo tradicional (TV), merece que los ciudadanos seamos alfabetizados mediáticamente para aprender a coexistir con el ecosistema digital y ser prosumidores responsables. Toda esta conjunción de  medios cambió nuestra  manera de ver e interpretar el mundo, modificó nuestros hábitos de consumir contenidos y  también de relacionarnos.

En el contexto de la Sociedad de la Información en la que vivimos,  los proveedores de contenidos tienen el deber  de reconocer el rol sociocultural que ejercen sus propuestas audiovisuales frente a  sus audiencias, el producir  contenidos diversificados de calidad determinará en  buena medida el comportamiento de una sociedad más próspera y democrática.

El Director del Centro de Investigación de la Comunicación, CIC-UCAB y coordinador de la línea de investigación Educación, Comunicación y Medios, profesor Gustavo Hernández,  nos resume con  mucha maestría lo que significa todo este cambio que estamos viviendo con la convergencia cultural, tecnológica y digital.

¿Considera que La TV de señal abierta continúa siendo el proveedor líder de entretenimiento en Venezuela?

La TV de señal abierta no es líder de entretenimiento en Venezuela.  Recordemos que los canales de televisión requieren de inversión publicitaria  y de donantes institucionales para desarrollar programas de calidad que respondan a las necesidades de la sociedad venezolana en este ámbito de la globalización. La inversión publicitaria ha disminuido de manera brutal por diversos motivos, entre ellos, por la excesiva difusión de propaganda y de alocuciones oficiales. No obstante, destaco la presencia Valores Educativos Televisión, Vale TV, televisora venezolana que divulga desde hace más de veinte años contenidos educativos, científicos, culturales y de orientación ciudadana. Vale TV se sintoniza con la sociedad del conocimiento y con los valores humanos universales.

¿En Venezuela, es posible conocer en términos porcentuales la penetración de  consumo de contenidos  en televisión de señal abierta, suscripción, internet y otras plataformas como Netflix?

Es difícil contar con investigaciones serias que describan, periódicamente, el alcance geográfico de las televisoras así como de las  preferencias de las audiencias de los medios y de Internet. El Estado, por norma constitucional, debe suministrar información confiable sobre el consumo cultural y comunicacional del venezolano. Ello no ocurre porque el imperativo político invade la cosmovisión audiovisual nacional desde hace veinte años.

A título personal, sí puedo proponer algunas conjeturas en este sentido. Las audiencias de TV abierta  emigraron a la TV por suscripción porque rechazan la hegemonía del gobierno. Esto no significa que la TV de señal abierta no sea una opción. En 2010, el Centro de Investigación en Economía y Política en  Washington, D.C, reporta que los canales de televisión del gobierno registraron solo un 5,4 % de  audiencia. El 61,4 % veían canales de televisión privados y 33,1 %  miraban canales por suscripción. Mi segunda conjetura es que Tele-Internet es una alternativa para las audiencias que estén en condiciones económicas de pagar por el acceso a canales y empresas de entretenimiento como Netflix. Hay que considerar las limitaciones de conectividad de Internet y, por supuesto, los indicadores de pobreza por ingresos que para el año 2016 alcanzan el escandaloso 81,8% según la Encuesta Nacional sobre Condiciones de Vida, ENCOVI, de la UCAB.

¿Considera que en los últimos tiempos ha existido un reacomodo en los hábitos de consumo de contenidos en la televisión de señal abierta, con respecto a las horas que pasa la audiencia frente al televisor?

Los hábitos de consumo han cambiado en estos últimos veinte años. Y lo digo por lo siguiente, el Centro de Investigación de la Comunicación (CIC) de la Universidad Católica Andrés Bello, recientemente concluyó un estudio denominado Prosumidores, Audiencias y Consumo Cultural  en Venezuela (2005-2018), junto con equipo de investigadores de reconocida trayectoria y que me permito mencionar por el orgullo que siento hacia ellos en esta etapa de refundación del Centro. Ellos son los profesores: Edixela Burgos, Johanna Pérez Daza, Humberto Jaimes, Andrés Cañizález y León Hernández.

Pues bien, nuestro estudio alberga el propósito de formular líneas maestras para el diseño de políticas públicas en comunicación, cultura y educación. Cito dos conclusiones de este estudio multidisciplinario. En primer lugar, en el hogar venezolano no se conversa sobre los medios, sobre el uso de Internet y de los dispositivos móviles. La mediación familiar es muy escasa. A lo sumo los padres y/o representantes lo que hacen es reducir el tiempo de consumo de las pantallas y, por lo general, no se ocupan en orientar el contenido que los niños, niñas y adolescentes reciben en los medios masivos. Segundo: “Los jóvenes participan del espacio público virtual para expresarse y registrar su cotidianidad, lo cual es posible gracias a la masificación de la fotografía como consecuencia de la incorporación de cámaras fotográficas a teléfonos celulares y tabletas, la accesibilidad, reducción de costos y facilidades técnicas implícitas en la fotografía digital. Siendo necesarios la alfabetización visual que permitan discernir y decantar las dimensiones individuales y colectivas.”, señala Pérez Daza.

Subrayo, en este sentido, que hoy más que nunca se requiere de la Educación en medios masivos y digitales para que aprendamos a convivir en el ecosistema mediático que incide en nuestras vidas, en nuestra manera de entender la diversidad cultural.

Desde su perspectiva, ¿cuál debería ser la responsabilidad social de los medios de comunicación en este momento tan particular de nuestra historia, como lo es, estar en presencia de una pandemia?

En esta hora menguada para el mundo entero, los medios de comunicación deben orientar a la sociedad globalizada sobre las características de esta pandemia, esto es sobre las maneras de evitar el contagio y lugares concretos donde acudir. La sociedad venezolana debe apoyarse de voces autorizadas, médicos, inmunólogos y científicos como una manera de desmontar los falsos contenidos, fake news,  que minan hoy por hoy las redes sociales. Propongo para el caso venezolano que se abra un espacio informativo exclusivo que opere las 24 horas con el fin de que atienda a los ciudadanos que requieren de información confiable y, además, de orientación profesional. Urge atender el impacto psicológico de la cuarentena en nuestra sociedad.

¿Cree usted que se está dando un cambio de paradigma en las que las nuevas tecnologías van de la mano con los medios tradicionales, específicamente hablando de la televisión?

La convergencia tecnológica representa un cambio radical en los medios tradicionales. Asistimos a la televisión en Internet. Hay cambios de orden económico y comunicacional,  en la forma de expresión y de contenido de los géneros televisivos digitales.

Lo digo de esta manera: la convergencia tecnológica es la industria cultural del Siglo XXI. Las series televisivas se distribuyen por temporadas y la ciber-audiencia que accede a Netflix puede ver su serie favorita según su agenda personal. Ya no depende del horario de programación de los canales tradicionales de señal abierta.

Por otra parte, la convergencia digital ha cambiado las narrativas audiovisuales, las series televisivas se estructuran en episodios consecutivos, también con temáticas autónomas  como la serie Black Mirror. Los episodios son autónomos en cada temporada.

Otros cambio de paradigma concierne a la interacción que establece el televidente con el control remoto. Hasta los ochenta uno se levantaba del sillón y giraba la perilla para cambiar de canal. Hoy hacemos zapping, con nuestro pulgar manipulamos el control y hacemos una paneo general de los programas que nos llaman la atención y otros que nos atraen por simple curiosidad. Usamos el control para grabar mientras vemos otros programas de manera simultánea. Ralentizar o acelerar una escena. Verla una y otra vez sin perder el hilo narrativo. Pausa para luego retomar. Ya es una rutina. Somos editores domésticos de nuestros programas.

A mi modo de ver la convergencia tecnológica me ha llevado a pensar en una nueva antropología tecnológica en el entendido de que el acceso a los medios masivos en Internet nos ha cambiado la vida en términos cognoscitivos, emocionales y racionales. Con ello quiero decir que la educación y la psicología juegan un papel esencial para comprender el nuevo mapa de la mente ante la influencia de la virtualidad en nuestra vida cotidiana.

¿Han contribuido las nuevas tecnologías a que los medios de comunicación tradicionales, puedan interactuar más con sus audiencias?

Claro que sí. Pongo un ejemplo que nos atañe, esta entrevista que se divulgará en las redes sociales de Vale TV, es un ejemplo de canal interactivo que está al servicio de la sociedad de la comunicación y del conocimiento. De nuevo, la convergencia cultural y tecnológica brindan la posibilidad de globalizar la cultura. Dicho de otro modo, la audiencia tiene la posibilidad de opinar y de proponer contenidos. Implica también que la comunicación en redes sociales es un ejercicio de ciudadanía siempre que abreve de los valores democráticos.

¿Considera usted que los dueños o representantes de los medios de comunicación reconocen el rol sociocultural que ejercen sus contenidos sobre sus audiencias?

Volúmenes de estudios dan cuenta de los efectos perniciosos de los medios masivos desde hace más de setenta años. Por lo tanto, la tendencia dominante es que los gerentes y propietarios no reparan en el rol sociocultural de los mensajes difundidos por los medios. El plato fuerte de muchos canales de televisión es la violencia, la sexualidad y la tergiversación de los valores humanos. Insisto en mi tesis desde hace más de treinta años: Hay que educar en medios de comunicación, Internet y en los usos de videojuegos para atenuar los impactos de los mensajes indeseados en la población infantil y juvenil. No podemos quedarnos de brazos cruzados esperando que algún día los dueños de los medios se sensibilicen respecto de la necesidad de contener la polución audiovisual que se constata en esta era de redes y de aplicaciones móviles.

De acuerdo a su experticia como comunicólogo ¿cree que los medios deberían reforzar los valores democráticos para construir ciudadanía?

La pregunta que me formula se la respondo de manera afirmativa con un Sí. Y complemento con estas premisas: Sin comunicaciones libres es imposible pensar en democracia. La democracia comunicacional se ejercita mediante la diversidad cultural. Todo ello será posible cuando entendamos que la comunicación es un ejercicio diario a favor de la construcción de la civilidad librepensadora. Se participa en democracia cuando se respetan los puntos de vista. Hay que siempre perseguir la armonía de los contrarios en toda comunicación.

 

 

 

 

 

0 replies

Leave a Reply

Want to join the discussion?
Feel free to contribute!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *