José Manuel Pérez Tornero: «Hemos perdido la sensación de omnipotencia que nos hacía pensar que el progreso era imparable»

José Manuel Pérez Tornero, Catedrático de la UAB, Director de la Cátedra UNESCO Media and Information Literacy and Quality Journalism, asegura que «tenemos que crear alternativas, otro mundo es posible siempre que respetemos a los otros, siempre que nos entendamos y la gran palabra sería una fraternidad universal, con respeto a los valores democráticos y los derechos humanos, porque la vida de la humanidad está en juego»

¿Cómo está la humanidad en este momento?

¿Cómo nos sentimos en estos momentos de confinamiento, de incertidumbre, de temor, de miedo? Pues yo creo que estamos adquiriendo la conciencia de que somos muy frágiles, como personas ya lo somos, es inherente a la vida el riesgo a la enfermedad, pero como mundo social, como modo de vida, como humanidad, también estamos demostrando una fragilidad sistémica, estamos ante un riesgo global, hay que imaginarse ahora a infinidad de familias en el mundo, en España, todo el mundo confinado en su casa sintiendo que al lado un vecino, un familiar, alguien, pues o está en el hospital o ha fallecido o está pasando en su casa un período de confinamiento; la angustia y la perplejidad también de saber qué va a pasar luego porque la economía está detenida, porque no sabemos si los hospitales van a salir adelante, aunque últimamente parece que las congestiones que había en las urgencias van evitándose, pero esa incertidumbre va ser la que nos va a acompañar en los próximos tiempos. Yo creo que hemos perdido, de golpe, de repente, sin habernos dado cuenta, la sensación de omnipotencia que nos hacía pensar que el progreso era imparable, que íbamos hacia adelante, que éramos una humanidad fortísima y ahora un mínimo virus, invisible, muy traicionero, muy peligroso, pues nos está llevando al colapso general, esperemos que en todo caso este confinamiento, esta reflexión nos haga analizar los problemas que tenemos por delante, que rectifiquemos muchas cosas, que seamos capaces de regenerar y de crear alternativas, pero por ahora la sensación es de angustia, se echa mucho de menos el contacto humano, se echa de menos abrazarse, acariciarse y se teme mucho esa sociedad que se nos viene encima, porque va a ser una sociedad de la distancia, donde no vamos a poder estar con los amigos apenas, donde vamos a tener que mantener durante unos años, lo que dure la búsqueda y el hallazgo de una vacuna, vamos a tener que mantenernos lejos, separados, si esto al fin y al cabo cuando nosotros como seres humanos necesitamos madurar los unos con los otros en la fraternidad, en la solidaridad, pues nos va a costar remontar.

¿Cómo será la humanidad en el futuro?

¿Cómo va a ser la humanidad en un próximo futuro?, pues yo me lo pregunto, no tengo ninguna capacidad profética, pero deduciendo de lo que está pasando y pensando en lo que nos puede venir, yo creo que va a haber dos rasgos que van a definir la sociedad del futuro que uno va a ser: el crecimiento de la distancia, en la convivencia, es decir, la distancia con la cual nos vamos a hablar los unos a los otros mientras dure esta pandemia por el miedo al contagio, la distancia que también va a gobernar la concentración de los grupos y una distancia que se puede convertir en una distancia moral, en la medida que podemos tener la tendencia de estigmatizar, de separarnos de los demás, de agredirles, de sentirnos diferentes, esa amenaza de la distancia y de la separación, de la división, va a gobernarnos en el próximo tiempo.

Después yo creo que es indudable que va a haber una ralentización económica, una crisis muy fuerte, que va a parar el transporte, que va a hacer crecer las fronteras, que va a suprimir ciertos intercambios comerciales existentes, que va también a ralentizar la vida del consumismo, donde lo había, que va a forzarnos a una nueva austeridad, pobreza en algunos lugares y fragilidad en otros y que ambas cosas nos tienen que hacer pensar en construir un mundo nuevo basado sobre cuestiones esenciales, me parece que es muy importante empezar a reconocer que la vida y la seguridad, la salud, son valores que tienen que prevalecer sobre el afán de lucro, sobre el mercado, que lo importante es crear una comunidad fuerte, que es sentir la fe en la solidaridad humana, en la fraternidad, en la capacidad de intercambio. Creo también que va a venir una apuesta decisiva por la ciencia, por el conocimiento, que no es ninguna certeza sino que es mejorar los sistemas de aprender sobre el mundo y luego va a haber, creo, una oportunidad para la cooperación, para el entendimiento. No es posible que tengamos un mundo equilibrado si no luchamos juntos contra pandemias y enfermedades como estas o contra el calentamiento global como se está produciendo. Si no resolvemos esos temas que son globales, cómo vamos a poder solucionar luego los conflictos políticos, las guerras que hay, las divisiones identitarias, la agresividad social que existe.

Tengo la sensación de que estamos ante una oportunidad, necesitamos una reflexión a fondo, el plantear un nuevo diseño del mundo y también pensar que en ese debate de liberación que se va a abrir hay que ser contundentes, hay que manifestar las convicciones que tenemos porque lo que sabemos es que este modelo no resiste más y corre el riesgo de aplastar la humanidad. Tenemos que crear alternativas, otro mundo es posible siempre que respetemos a los otros, siempre que nos entendamos y la gran palabra sería una fraternidad universal, con respeto a los valores democráticos y los derechos humanos, porque la vida de la humanidad está en juego.

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