La pandemia: Una lupa para robustecer los sistemas de salud en el mundo, por Alba Marina Gutiérrez

La pandemia: Una lupa para robustecer los sistemas de salud en el mundo

 

Es la cuarta entrega de la serie de entrevistas Vale TV dedicadas a la ciencia. En esta ocasión la pandemia 2020 nos llevó a hacer un recorrido por el complejo mundo de la ciencia de las vacunas.

Conoceremos sobre la investigación, el desarrollo y la distribución de las vacunas, esas preparaciones que hacen los científicos, destinadas a “generar inmunidad adquirida contra una enfermedad, estimulando la producción de anticuerpos” y para evitar muertes, en este caso, por Covid-19.

Para tal fin, consultamos al virólogo venezolano estadounidense, José Esparza. Científico de reconocida trayectoria, Miembro Correspondiente Extranjero de la Academia Nacional de Medicina de Venezuela.

Desde Washington, donde reside, dijo que la ciencia “nos sacará de esta pandemia”; y que se ha avanzado mucho en poco tiempo debido al conocimiento acumulado en epidemiología, clínica, ingeniería genética y otras áreas científicas.

Reiteró que el virus llegó para quedarse. Sin embargo, aseguró que es susceptible de ser controlado, tarea en la que serán indispensables las estrategias nacionales en salud, la transparencia de los tomadores de decisiones y que –individualmente- se mantengan las normas biosanitarias.

Sobre los sistemas de salud de los países aseguró que la pandemia es una lupa que reveló fortalezas y debilidades. También considera que la Covid-19 abre oportunidades para mejorar y establecer robustos sistemas de salud en el mundo.

Además, comentó que los países más pobres del mundo dependerán de fondos y voluntades globales como el Covax, liderado por la OMS, para garantizar el acceso a las vacunas.

Sobre el caso Venezuela señaló que la desinformación y la poca confianza de la población en los tomadores de decisiones es una debilidad que no ofrece un panorama claro sobre el plan y la estrategia de vacunación.

También dijo que probablemente, en un futuro cercano, su mascota, también tendrá que ser vacunada contra Covid. Lea esta entrevista y entérese.

¿Cuál es la situación actual del coronavirus en el mundo?

Estamos entrando en el segundo año de la pandemia; y puede durar varios años hasta que se consiga la inmunidad comunitaria, ya sea por infección natural o –preferiblemente- por el uso de vacunas. Hasta hoy (27 de enero de 2021) ha habido más de 25 millones de casos reportados pero –probablemente- son muchísimos más; y cerca de medio millón de muertes en el mundo.

Pero, te repito, esas cifras representan un sub registro considerable, el número estimado es –probablemente- mucho mayor. Esta pandemia durará un par de años, quizás más; para luego, el virus establecerse de manera endémica o endemoepidémica; es decir, que se mantiene circulando en la comunidad, a muy bajo nivel, con algunos brotes epidémicos, en regiones con poca inmunidad.

De manera que la estrategia que el mundo está utilizando en este momento es la de cortar la cadena de transmisión del virus, con vacunas, sobre todo; pero, prevemos que en el futuro, este virus permanezca circulando, infectando a niños. Eso va a requerir una estrategia de largo plazo, quizás, semejante a la usamos –por ejemplo- con el sarampión, y es vacunar a los niños, para de esa manera cortar la transmisión del virus a la comunidad. Creo que este es un virus que no va a desaparecer en la población humana pero que lo podemos controlar.

Sobre la nueva sepa que mutó del Covid-19, ¿qué nos puede decir sobre su virulencia, sintomatología, porcentaje de letalidad, cómo se diferencia, tratamiento? ¿Hay investigaciones sobre esta nueva cepa? ¿Cuál es el pronóstico de esta nueva variante de coronavirus? ¿En qué países está predominando?

La aparición de mutantes es frecuente en los virus, es parte de la naturaleza de los virus. Un gran mutante es un cambio en un bloque del ácido nucleico, que se cambia uno por otro; la mayor parte de las veces, esas mutaciones no tienen ningún efecto en el virus.

Los virus con ARN como los coronavirus, se mutan con mucha frecuencia, por eso hay que estar pendiente con lo que está pasando. En el caso de los coronavirus, ya empezaron a aparecer varias mutaciones preocupantes, y eso pasa porque el virus está replicándose en gran cantidad; las mutaciones no ocurren en un virus que no se replica. De manera que si el virus se está replicando, se está transmitiendo, está mutando; así es como aparecen estas mutaciones.

Son tres mutaciones importantes que han aparecido en los últimos dos o tres meses. La mutante de la Gran Bretaña, reportada al principio que solamente aumentaba la frecuencia de transmisión de humano a humano, cerca del 70 %; esta mutante ya se ha esparcido por toda Europa y está presente en los Estados Unidos y en algunos países latinoamericanos en personas que han vuelto de Inglaterra. Que yo sepa, todavía, no se ha descrito en Venezuela pero es cuestión de tiempo. Más tarde, los ingleses reportaron que esta mutante de Gran Bretaña, no sólo se transmitía con mayor facilidad sino que era más patogénica, que producía una enfermedad más severa y que avanzaba más rápidamente. Las otras dos mutantes importantes o variedades del virus, emergieron en Sudáfrica y en Brasil (Manaos). Digo que son importantes porque parecen escapar -en parte- a la respuesta protectora inmune de las vacunas actuales. Todavía no se sabe si las vacunas actuales son menos protectoras o son no protectoras contra estas cepas que están emergiendo. Yo creo que van a mostrar protección pero disminuida. En todo caso, las compañías farmacéuticas ya están desarrollando refuerzos, que se administrarían a las personas, al año o dos años, respondiendo a la emergencia de estas mutantes virales.

Este es un problema muy complicado, la ciencia está al tanto del problema de las mutaciones y –hasta cierto punto- tiene los mecanismos para responder a esos cambios.

¿Cuánta eficacia y efectividad hay –realmente- en las vacunas?

Las vacunas contra la Covid-19 que se han autorizado recientemente son altamente eficaces. Hablo de más del 90 %, incluso 95 % de eficacia, un porcentaje que es sumamente alto, inesperado; la misma eficacia de las mejores vacunas mejores que tenemos; por ejemplo, la del sarampión.

Cuando digo 95 % de eficacia, me refiero a eficacia contra la enfermedad, de manera que las personas vacunadas puede ser que sufran una infección moderada pero, básicamente, no sufren enfermedad severa que los lleve al hospital; de manera que es una vacuna importante, desde el punto de vista de salud pública.

En países como Israel, donde se ha vacunado, por lo menos la mitad de la población (unos 4.5 millones de habitantes) a las dos o tres semanas de haber recibido la vacuna, ya se nota un efecto claro en la población; el número de infecciones y de casos ha disminuido. De manera que ese es un ejemplo –por ahora- el mejor que tenemos, de cómo la inmunización masiva puede cortar la cadena de transmisión del virus en la comunidad; y el efecto no es sólo proteger al individuo vacunado sino a la proteger a la comunidad en general, por aquello que llamamos: la inmunidad del rebaño.

Mencioné antes que las cepas emergentes en Sudáfrica y Brasil parecen escaparse –en parte- de la respuesta inmune por vacunas. Todavía no estamos seguros si las vacunas actuales, cuán suficientes son para prevenir la infección por esta nueva cepa; y tampoco sabemos cuánto se van a diseminar estas cepas. Pienso que si las vacunas actuales tienen una eficacia del 95% para la cepa prevalente, probablemente, en el caso de esta cepa nueva, la eficacia no va a ser del 95% sino algo menor, no sé cuánto 90, 80% pero tenemos la esperanza de que –todavía- las vacunas siguen siendo efectivas contra estas cepas. Como te mencioné antes, ya se están haciendo planes para producir refuerzos que amplíen la respuesta protectora a las cepas que están emergiendo.

¿Cómo es el proceso para desarrollar una vacuna?

El proceso para desarrollar vacunas es complejo. Básicamente, en el caso de este coronavirus, del SARS-Cov-2, sabemos que la respuesta inmune protectora, que se desarrolla después que una persona se recupera de la infección, son anticuerpos neutralizantes contra una proteína que está en la superficie del virus, que llamamos proteína S.

De manera que durante todo el año pasado (2020) muchas compañías utilizaron diferentes plataformas para desarrollar vacunas, tratando de inducir respuesta inmune contra la proteína S. De las tres más exitosas –hasta ahora- han sido la plataforma del RNA mensajero (ARNm: ácido ribonucleico mensajero) que introduce en la persona un RNA que codifica exclusivamente para la proteína S y –entonces- esta proteína S se produce en el individuo vacunado.

Esta es una tecnología relativamente nueva pero tiene 15 años de experimentación. De manera que con la emergencia de esta epidemia, se aplicó este método por primera vez en el humano y de una manera sorpresivamente agradable, que resultó ser altamente eficiente. De manera que, las dos vacunas que están autorizadas, basadas en el ARNm son altamente eficientes y seguras; me refiero a las vacunas de Moderna y de Pfizer-Biontech. Por cierto, hay otras compañías que están desarrollando nuevas vacunas con ARNm.

La otra metodología que se ha utilizado es usar un adenovirus vector. Un adenovirus que es un virus que produce un resfriado común benigno; pero, en este caso, el virus está inactivado, en el sentido que no puede replicarse, es un virus no replicante, que por ingeniería genética se le introduce el gen de la proteína S para que al inyectarse en el humano, la persona produzca anticuerpos contra la proteína S. De manera que el adenovirus actúa como Caballo de Troya para introducir el coronavirus.

Se han utilizado diferentes tipos de adenovirus. Eso es lo que diferencia la vacuna Oxford/Astrazeneca que está basada en un adenovirus de chimpacé; la vacuna de Johnson & Johnson que es el adenovirus 26; o la vacuna rusa que es una combinación de adenovirus 26 con adenovirus 5.

La cuarta metodología que se ha utilizado con éxito para producir vacunas es el virus completo inactivado; el virus en el laboratorio es inactivado con sustancias químicas para que no pueda producir enfermedad ni replicarse; pero, todavía lleva consigo la proteína S y contra esa proteína se hace la respuesta inmune.

En resumen, son diferentes metodologías para producir anticuerpos contra la proteína S. Luego, esas vacunas se prueban en animales de experimentación, sobre todo en monos y, poco a poco, se van introduciendo en fases humanas. Las fases I y II son para conocer más sobre la seguridad de la vacuna y la capacidad del candidato vacunal para inducir respuestas inmunológicas, anticuerpos. La fase III: la más importante, es la fase de eficacia donde varias miles de personas participan, reciben la vacuna, la mitad reciben placebo, se sigue esa población por varios meses, se contabiliza cuántos infecciones o casos hubo entre los vacunados comparado con los controles; así, también, se puede definir el efecto secundario en los vacunados en comparación con los controles.

Las vacunas están todavía en fase III pero muy adelantadas; y con esa información, las agencias reguladoras como la FDA (Agencia de Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos) han autorizado el uso de emergencia de estas vacunas, y son las que estamos utilizando hasta el momento.

Te quiero enfatizar que, aunque el desarrollo de estas vacunas es aparentemente muy largo, ha sido muy largo, en realidad, se basa en muchísimos años de experiencia en el uso de estas plataformas vacunales. También se basa en que ha habido muchos casos, muchas infecciones durante los últimos meses y eso ha facilitado la evaluación de campo de estas vacunas; también ante la emergencia que estamos viviendo, lo que tradicionalmente se hacía, las pruebas previas secuenciales, se solapan para abreviar tiempo, pero nunca ha sido sacrificada la necesidad de hacerlas con el mayor respeto a los Derechos Humanos y sin cortar ningún elemento que pueda garantizar la seguridad de la vacuna.

¿Qué requisito indispensable debe tener una vacuna para sea aprobada?

Con estas vacunas que hemos trabajado ya se han vacunado más de 65 millones de personas. Estas vacunas lo que han recibido -hasta el momento- es una autorización para uso de emergencia; pero basados en datos bastantes sólidos sobre dos cosas; la seguridad de las vacunas, que no inducen efectos secundarios, indeseables; y que la vacuna, realmente protege.

Con respecto a la seguridad e –incluso- la protección, tengo que recordarte que no tenemos todavía un número suficiente de vacunados para detectar efectos secundarios raros; esos efectos no se detectan con 40 mil personas, como es el número de personas que ha participado en la prueba, sino que se detectan cuando se han vacunado 1 millón, 10 millones, 100 millones de personas. Es de esperar que cuando se vacunen muchos millones de personas, se empiecen a detectar estos efectos secundarios, que son muy frecuentes.

Por eso, después de la fase III viene una fase IV que llamamos fase de farmacovigilancia. Es el seguimiento de los vacunados y de la vacuna de por vida, para siempre, para asegurar que si algún efecto secundario grave se detecta, se pueden tomar medidas a tiempo, ya sea medidas de tratamiento o –en algunos casos- la pérdida de autorización de alguna vacuna.

Hablo de autorización y no de aprobación; porque la aprobación es un proceso más complicado, necesita que termine la fase III –que no se ha terminado- y luego, las agencias reguladoras como la FDA analiza los datos, algo toma muchos meses, hasta que por fin se da la aprobación definitiva, de manera que la vacuna ya se pueda comercializar. Hasta ahora, las vacunas que se han autorizado para el uso de emergencia básicamente son para uso de gobiernos, para programas estratégicos; no se pueden comprar en la farmacia. La aprobación es el paso más complejo en la adopción de las vacunas.

Con la inmunización que prevén países como EEUU, que tiene proyectado vacunar en pocos meses toda su población; ¿qué va a pasar con otros países de los cuales se desconocen planes, el esquema de vacunación, o si van a tener o no la vacuna?

Sí, Estados Unidos tiene un plan de vacunación y el presidente Biden ayer (26 enero 2021) anunció que en los próximos 100 días van a vacunar cerca de 150, 200 millones de personas. Eso es importante. Claro, una limitante es el número de vacunas, que hay que producir. Esas vacunas compiten con países más pobres donde –desgraciadamente- la vacuna va a llegar más tarde y quizás de menor calidad; pero -hasta hoy- se han vacunado cerca de 75 millones de personas, en 59 países en el mundo, 7 de esos países en Latinoamérica –desgraciadamente- Venezuela no es uno de esos que ya han introducido la vacuna.

En algunos países como Israel, la mitad de la población ya está vacunada y ha recibido la segunda dosis y ya vemos un efecto en la población, con la disminución marcada, en el número de infecciones y casos.

De manera que cuando estos países adquieran y puedan vacunar un porcentaje suficientemente alto de su población, quizás ya podamos empezar a ver de manera inicial un efecto en la sociedad de la vacunación.

Digo esto porque las vacunas tienen dos objetivos principales; uno es proteger al individuo vulnerable, evitar enfermedad y muerte en la persona vulnerable; esto se traduce además, en la disminución de carga de los hospitales; esto es importante, no solamente porque los hospitales están sobrecargados con la atención de pacientes con la Covid-19; sino también que esa sobrecarga incide en pacientes con otras enfermedades, que no van al hospital porque tienen miedo de contaminarse o porque no hay cupo en los hospitales y termina muriendo. Entonces, hay que estar conscientes que la pandemia del Covid no sólo produce muerte por Covid sino que produce muertes por otras patologías.

Evidentemente, los planes no se conocen bien. En muchos países lo planes se debaten, son independientes y estrategia que cada país vaya a tomar; a quién va a proteger primero.

Prácticamente todos los países han incluido, como prioridad la protección del personal salud; seguidos de personas mayores de 75 años porque son las más vulnerables; luego, personas con enfermedades que agravan la Covid como diabetes, hipertensión, obesidad, otras; para continuar con los adultos sanos.

Un área que todavía no está cubierta y se está haciendo la investigación en este momento es la vacunación de los niños, sobre todo en edad escolar porque se congregan en grupos, en las escuelas y pueden ser una fuente de mantenimiento del virus en la comunidad, como se mantienen otras enfermedades como el sarampión; pero, también, esos niños pueden llevar ese virus a los padres y abuelos.

Es interesante que el Centro para Enfermedades Transmisibles de los Estados Unidos, el día de ayer (26 enero 2021) publicó un reporte en el cual demuestra que -en efecto- los niños que van a la escuela, que utilizan medidas de protección, se infectan con muchísima menos frecuencia, que en otros ambientes sociales. De manera que la escuela no es el diseminador de virus que pensábamos muchos; pero estoy hablando de las escuelas americanas bien protegidas; quizás en otros países, las escuelas es el sitio donde el virus se amplifica junto con otras aglomeraciones de personas.

Las estrategias de vacunación no son buenas ni la misma para todo el mundo, cada país debe desarrollar una estrategia de vacunación dependiendo de las características epidemiológicas que define la epidemia en cada país.

¿Cuáles otras medidas, además de la vacunación, están considerando los tomadores de decisiones de la OMS, ante el riesgo de perpetuar el Covid en aquellos países que no se inmunicen o lo hagan precariamente?

Sin dudas, las medidas no farmacológicas, me refiero al uso de mascarillas, al distanciamiento social, evitar aglomeraciones, higiene personal y lavado de manos es una de las mejores formas de evitar la diseminación del virus y cortar la cadena de transmisión.

Incluso, en países que se adopte la vacunación con una frecuencia alta, se seguirá recomendando el uso de estas medidas no farmacológicas. En los países en vías de desarrollo, estas medidas tendrán que extenderse en el tiempo hasta que haya un suficiente número de personas vacunadas.

Por otra parte, existen varios esfuerzos internacionales, uno muy conocido es el Covax, un fondo global para conseguir dinero y vacunas e inmunizar las personas de los países más pobres.

De manera que sí existe una preocupación social mundial de que la vacuna, que puede ser de gran beneficio para los países ricos, también beneficie a los países más pobres del mundo; entre otras cosas porque esta pandemia no la vamos a poder controlar si no se controla en todos los países del mundo.

¿Existe algún porcentaje de países que no está dispuesto a inmunizarse?

No creo que haya países que, como tal, no estén dispuestos a inmunizarse; hay grupos de población que no quieren inmunizarse, con temor a la vacunación. Esos grupos existen en todo el mundo, quizás en diferentes manifestaciones. Aquí en los estados Unidos, por ejemplo, hay un grupo de personas que son antivacunas; no sólo anti Covid sino anti cualquier vacuna; esos grupos son muy vocales, visibles, salen en los medios; son pocas personas, un 4% más o menos de la población americana. Pero existe un 40% o quizás más de personas que tienen, lo que llamamos: dudas razonables. Yo creo que ese porcentaje –probablemente- es frecuente en el caso de la Covid porque hay tantas cosas que se han oído en los medios, sobre que si nos van a transformar el ADN, que si nos hacen estériles, etcétera. Entonces, esas personas con dudas razonables merecen una explicación, merecen que se les comunique la información, que se les calme las dudas y al final, son personas que terminan aceptando la vacuna. De tal manera que yo creo proporcionando la información válida es muy importante en los programas de vacunación.

Muchas personas no quieren ser los primeros en vacunarse, quieren esperar a ver qué pasa; bueno, una vez que vean que su vecino, que su médico, que la gente que tiene cerca se vacunó y que no tuvo efectos secundarios, poco a poco, el número de personas vacunadas, va a aumentar.

Es una tragedia que en los países desarrollados, las personas no se vacunan porque no quieren vacunarse -como ese 40%- y hay vacunas de sobra. Mientras, en los países en vía de desarrollo, todo el mundo quiere vacunarse pero no pueden porque las vacunas no están accesibles a la población.

¿Qué pasará si no se logra cortar la cadena de transmisión de enfermos a sanos?

No es que una vez que se corta la cadena de transmisión, se queda cortada para siempre, porque surgen problemas. Por ejemplo, en algunos países y algunas zonas donde por influencia de los antivacunas, la gente dejó de vacunar a los niños contra el sarampión, se volvió a establecer la cadena de transmisión y hubo epidemias de sarampión en varias ciudades como Londres y Nueva York. En Venezuela, ¡no se diga! la transmisión del sarampión y la difteria continuó, no porque la población fuera antivacuna sino porque la población no tenía acceso a esas vacunas.

De manera que el esfuerzo de mantener el virus fuera de circulación no es el esfuerzo de un día, ni de un año, es el esfuerzo de siempre, y por siempre debemos mantener las medidas que impiden la transmisión; y la mejor medida es la vacunación del más alto porcentaje de la población.

¿Qué opina sobre la gestión y las medidas que ha tenido la gobernanza de los Estados del mundo ante la pandemia? Ejemplos.

La gobernanza ha sido desigual en diferentes países.

Yo creo que el problema, por ejemplo, en Venezuela y Estados Unidos es la falta de transparencia; y también la lentitud en reconocer que teníamos un problema serio de salud pública.

Aquí en Estados Unidos, el Presidente saliente (Trump) prácticamente ignoró la seriedad de la pandemia. Me recuerda un poco lo que pasó con el ex presidente Ronald Reagan (1981-1989) que al principio, ignoró la seriedad de la pandemia del SIDA. Eso es un problema de gobernanza.

En Inglaterra, Boris Johnson, primer ministro del Reino Unido, propuso que era mejor que la gente se infectara y que –eventualmente- construyeran inmunidades rebaño y así la epidemia se iba a acabar.

El primer problema es la transparencia; el segundo, no reconocer la realidad; y el tercero, esperar una solución mágica, que esto se va a desaparecer del día a la noche; en vez de confiar en la ciencia, que es la que nos va a sacar de esta pandemia con el desarrollo de vacunas, que ya las hemos visto y con el desarrollo de drogas antivirales, que todavía estamos en pañales en eso y ahí es donde tenemos que hacer avances importantes en ciencia.

La presión sobre los sistemas de salud en cada país fue evidente. ¿Cuáles fortalezas y debilidades reveló Covid-19 sobre los sistemas de salud y las políticas públicas en salud? Caso Venezuela?

No sólo en los países más pobres, en los países ricos, la epidemia reveló debilidades importantes en los sistemas de salud.

En los Estados Unidos, por ejemplo, nos hemos dado cuenta que-en realidad- no existe una salud pública fuerte, lo que existen son sistemas de salud privados y no interconectados, que no permitieron o dificultaron una reacción conjunta y coordinada contra la pandemia. De hecho, de estado a estado, las medidas son diferentes y eso no ha facilitado la implementación de una estrategia nacional.

Mientras, otros países con sistemas de salud más centralizados como Inglaterra o Israel pudieron -más rápidamente- aprovechar ese sistema central para la distribución de información, de recomendaciones y –últimamente- para la distribución de las vacunas.

En los países pobres, esta pandemia ha sido una catástrofe, ha sido una enfermedad más sobre tantas que ya tienen debilitado los sistemas de salud y pudiéramos hablar muchísimo. Estas epidemias son lupas y revela tanto las fortalezas como las debilidades, las amenazas u oportunidades.

En muchos países, incluyendo a Venezuela, la distribución de vacunas para los niños, para enfermedades de infancia, se ha debilitado sobre manera y, ese debilitamiento, nos va a afectar –también- a la hora de diseñar estrategias para la distribución de vacunas contra la Covid.

Los programas de vacunación infantil del pasado, nos han enseñado mecanismos para el almacenamiento de las vacunas, primero en un lugar central; luego, enviar a lugares periféricos, etcétera; manteniendo una cadena de frío que requiere de neveras o congeladores que ya no existen. También se requiere de una logística de distribución y de seguimiento de los pacientes vacunados.

Pienso que tenemos una oportunidad; los efectos de esta pandemia no se pueden ocultar, todos los Estados se ven obligados a poner de más esfuerzos, más dinero, más personas en la respuesta para esta epidemia y para otras epidemias que ya hemos estado sufriendo –por ejemplo- en Venezuela, como malaria, difteria, otras. También es una oportunidad como preparación para epidemias del futuro; esta pandemia de la Covid-19 no va a ser la última que va a ocurrir en el siglo XXI.

¿Cómo percibe la pandemia en Venezuela? ¿Tendremos vacunas?

No vivo en Venezuela desde hace más de 35 años pero estoy muy pendiente y en contacto diario con muchos colegas, amigos y familiares; así que estoy al tanto.

El problema en Venezuela es que ha habido muy poca transparencia por parte del gobierno. Los números de enfermos y muertos, de pruebas que se han hecho, son todas de poco confiar. Será verdad, será mentira pero no existe confianza en la población sobre los números que el gobierno ofrece sobre la pandemia.

Ciertamente que la pandemia en Venezuela no tiene la intensidad que ha tenido en otros países. No es que nos proteja Dios o a lo mejor sí es eso, pero –también- es que Venezuela es un país que ha estado cerrado por varios años a los viajes internacionales y este virus se propaga con los viajeros; mientras menos viajeros haya, menos virus se introduce. También, la economía ha sido afectada en tal grado que no hay gasolina para moverse; entonces, la falta de movilidad, ha resultado en una diseminación más limitada del virus.

Por otra parte, las personas en Venezuela viven del trabajo informal, no pueden darse el lujo de quedarse en su casa, es muy difícil quedarse en aislamiento, tienen que salir a buscar el pan de cada día; por eso vemos con frecuencia fotos de aglomeraciones de personas buscándose su vida pero –también- transmitiendo el virus. De manera que es una situación difícil que complica la situación política y económica del país.

En Venezuela no hay vacuna. De los 60 países del mundo que están usando la vacuna, 7 son latinoamericanos: Brasil, Chile, México, Ecuador, Costa Rica, Argentina. Pero en Venezuela seguimos oyendo hablar al gobierno sobre la introducción de la vacuna rusa, incluso de la vacuna cubana; que por cierto, no hay ninguna vacuna cubana, hay candidatos que se están experimentando pero quién sabe qué son. Pero no existe un plan transparente de cómo los venezolanos en Venezuela van a acceder a las vacunas que están al acceso en 60 países del mundo.

Pienso que en Venezuela existe suficiente capacidad científica para asesorar al gobierno nacional sobre la selección de vacunas y sobre la selección de estrategias de vacunación pero eso no sucede por el mismo problema que he mencionado varias veces que es la falta de transparencia.

¿Cuáles han sido los errores, aciertos y avances de la comunidad científica mundial frente al Covid-19?

No creo que yo pueda –rápidamente- hacer un balance de eso. Ciertamente que ha habido errores. Bueno, yo no digo errores; cuando un nuevo germen emerge no sabemos nada de él. Entonces, al principio no puedes no ignorarlo; pero no darle la atención debida. Cuando se describieron los primeros casos, en diciembre 2019 en Wuham (China), quién se iba a imaginar que en un año, esto iba a estar alrededor del mundo, causando la catástrofe más grande que ocurriera en salud pública, en los últimos 100 años.

De manera que no es justo juzgar, con el conocimiento actual, lo que se hizo hace un año. Con alguna frecuencia, los científicos han tenido que cambiar las recomendaciones a medida que vamos aprendiendo cosas nuevas. Al principio, no se sabía si había transmisión de humano a humano, cuando se supo –inmediatamente- se tomaron medidas al respecto. Poco a poco vamos aprendiendo –por ejemplo- donde ha habido avances importantes es en el tratamiento.

En la actualidad, aunque todavía la mortalidad por Covid sigue siendo muy alta, en un año se aprendió muchísimo en el tratamiento del paciente. Eso se logra cuando se sigue a la ciencia.

Aparte del tratamiento, comprobado científicamente con evidencias clínicas y científicas clave, al lado –también- hay muchísima improvisación, muchísimo uso de drogas, medicinas, procedimientos que no tienen ningún valor científico y –muchas veces- son los mismos médicos, los que prescriben esas medicinas, sin valor comprobado.

Eso tiene varios problemas. Algunos de esos productos son tóxicos; ya se han reportado enfermedad o muerte por alguna de esas drogas que se han utilizado, sobre todo en Suramérica.

El otro problema es que mucha gente piensa que tomando esos brebajes o medicina están bien tratadas y cuando se curan, piensan que ese tratamiento los curó; cuando el 80, 90% de las personas, se curan solas. Entonces, eso le da fe a ese tratamiento que no tiene ningún valor. Esas personas que están utilizando esos tratamientos no comprobados se descuidan en la identificación de signos de peligro, que indican que ellos van a evolucionar a Covid severo, que va a requerir un tratamiento especializado, serio. Como estas personas estaban confiadas en que estaban bien tratadas y no acuden al médico real, pueden terminar muriendo.

Igualmente hay algunas medicinas y tratamientos que prometen prevenir la infección por el Covid, como si fueran vacunas. Estas personas se confían, se descuidan en sus medidas de prevención y terminan infectándose. De manera que esa es una alarma que quiero dar a las personas que les hablen sobre tips.

¿Ha sido consultado el sector de medicina animal en este ecosistema profesional ante la pandemia?

Ciertamente que este es un virus que proviene de animales. Es un virus que ya se ha demostrado que puede infectar muchos otros animales, tanto domésticos como en los zoológicos.

Ahora, ¿cuál papel puede tener la infección de esos animales en la preservación del virus en la comunidad? No lo sé. En estos días leí un artículo que proponía que así como estamos vacunando a los humanos tendremos que vacunar a las mascotas porque pueden mantener el virus. Yo no estoy seguro de que eso es cierto pero es una consideración que hay que hacer.

En lo que sí ha sido muy útil la medicina animal es en las pruebas preclínicas antes de que las vacunas candidatas se probaran en humanos, se probaron en animales de experimentación; sobre todo en monos y hámster que son animales convenientes para la investigación preclínica. De tal manera que hay una interacción bastante fuerte entre la medicina humana y la medicina animal, lo que llamamos one health una salud o salud única; un enfoque reciente que nos va a beneficiar a todos.

¿Se quedará entre nosotros el coronavirus?

Sí, creo que este virus se quedará con nosotros, de manera endemoepidémica.

¿Cómo debería la humanidad gestionar esta nueva realidad en materia de salud?

Aceptar la realidad. Muy probablemente los nietos nuestros, en su infancia, van a recibir una vacuna anticovid como hoy reciben las vacunas contra el sarampión.

Ahora, quiero consultar a José Esparza, el filósofo. Surgen voces que señalan la rentabilidad económica que supone el ser humano para la industria farmacéutica mundial; así como la desigualdad que se asoma ante los planes de vacunación y las diferentes vacunas. ¿Qué nos revela esta pandemia en lo ético, moral, social y político?

Es una realidad económica. Este es un mundo en que la mitad capitalista tiene la misma forma de actuar de la otra mitad no capitalista. Hay que aceptar que fue el incentivo económico lo que llevó a desarrollar con rapidez las vacunas de Pfizer, de Moderna y- hasta cierto punto- de Oxford. Supongo que las vacunas del bloque ruso o chino fueron desarrolladas de manera diferente pero –evidentemente- que alguien tiene que pagar el costo de la investigación, desarrollo y distribución de la vacuna.

De hecho, he oído que, en Venezuela, la vacuna rusa, Sputnik V va a costar cerca de 12 $. La vacuna de Oxford de Inglaterra, el costo estimado es 4 $, y la americana ARNm son cerca de 20 $. Todas oscilan alrededor de un precio semejante.

Las vacunas en general no son productoras de dinero para la industria farmacéutica. La gente cree que se van a hacer ricos con esto, no. En realidad, no pierden dinero pero las ganancias son muy limitadas.

La industria farmacéutica gana con las medicinas, con las drogas que las personas tienen que tomar todos los días por el resto de su vida. Pero, una vacuna, que es una inyección, una vez al año o una vez cada cinco años, no es una ganancia para la industria farmacéutica. Es una concepción equivocada que la gente tiene.

Yo, que he trabajado con vacunas por tanto tiempo, te puedo asegurar que en cada compañía farmacéutica, tiene que existir algún campeón que constantemente, esté llamando a la conciencia del jefe de la compañía para que mantengan la inversión en el desarrollo de vacunas. Porque si fuera solamente para los inversionistas, la empresa estaría produciendo solamente medicinas para la caída del pelo, para disfunción sexual o para otra cosa.

Es una leyenda negra que las compañías farmacéuticas están hechas sólo para hacer dinero. De hecho, cuando yo trabajaba en la OMS, nuestra gran preocupación era que cada día había menos y menos industrias dedicadas a la producción de vacunas, lo que llamamos la inseguridad vacunal: que de pronto nos encontremos con que todas las vacunas contra alguna enfermedad, supongamos sarampión, sean producidas por una sola compañía, y dependamos de una sola compañía para tener esas vacunas que son tan importantes para la salud del mundo.

Nunca he trabajado para una industria farmacéutica. He trabajado con ellos pero no para ellos; y lo que he podido ver es que esas industrias tienen niveles éticos altos, muy altos; ellos no se pueden dar el lujo de hacer investigación no ética, no solamente porque yo piense que es la naturaleza de las personas que trabajan en la industria farmacéutica sino –también- porque afecta los productos. Si una compañía adquiere la fama de estar haciendo investigación no ética, que va a vender productos que no han sido suficientemente evaluados, eso afecta la economía de la empresa, las ventas, no sólo de un producto en particular sino de todos los productos de la compañía.

Recuerdo que en muchos de mis viajes a África de pronto necesitaba una medicina y tenía que ir a la farmacia, los precios eran muy semejantes a los que pagaba en Suiza, donde vivía en ese momento. Me parecía injusto en el sentido de que yo en Suiza ganaba 10, 100 veces más que una persona en África; sin embargo, pagaba el mismo precio de las medicinas.

En otra ocasión estaba en Tailandia, un monje budista nos decía que los humanos tenían diferentes demandas, que podían satisfacer con diferentes cantidades de dinero. Una persona pobre viviendo en Tailandia con muy poco dinero, podía conseguir techo, vestido, comida pero no medicinas, porque las medicinas tenían un valor internacional. Es un problema complejo.

Cerramos esta entrevista con un acercamiento a la vida de José Esparza, queremos que el lector conozca de que ésta hecho este científico, venezolano estadounidense.

Nació en Maracaibo, estado Zulia, en 1945, el año en que el presidente, Isaías Medina Angarita, inauguró la plaza de la República, un espacio icónico, construido en la capital zuliana, para honrar el centenario del general, Rafael Urdaneta.

“No vivía cerca de la plaza de la República pero iba con frecuencia. Ahora que vivo en Washington, yo digo que aquí tienen una réplica del obelisco de la plaza de la República”.

Mi padre era académico, decano de la Facultad de Odontología de LUZ, en la época de Marcos Pérez Jiménez. Siempre me sentí inclinado al estudio de la ciencia, recuerdo que en 4to. Grado de Primaria, en el Colegio Gonzaga de Maracaibo, mi planilla decía que yo quería estudiar química, nunca lo pude hacer, porque en Maracaibo, tenía que estudiar lo más cercano que tenía que era Medicina, la carrera que finalmente escogí. Aunque terminé trabajando mucho en Genética y en Bioquímica de virus.

En mi infancia fui boy scout de la tropa de mi colegio. Eso me permitió hacer excursiones, ir a ríos y viajar por algunas partes de Venezuela. Fuera de eso, cuando comencé a estudiar Medicina me dediqué al estudio y, muy temprano, cuando estaba pasando al segundo año de Medicina hubo una epidemia muy grande de Encefalitis Equina venezolana, en la goajira. Eso me llamó mucho la atención y me acerqué a los laboratorios a husmear por curiosidad, entonces, me permitieron empezar a ayudarlos, y durante los siguiente 4 o 5 años de mi carrera me entrenaba en Virología, como virólogo aficionado, con mis maestros Armando Soto y Slavia Ryder.

En el período de vacaciones me iba al IVIC y estaba como estudiante de pregrado en el Departamento de Virología, tutoriado por el famoso virólogo alemán, Gernot Bergold. Cuando me gradué de médico en el año 68, me quedé una semana en Maracaibo y enseguida me fui al IVIC; al año y medio me mandaron a especializarme en Virología en Baylor. Era una época extraordinaria, un lugar de NASA, estaba en una ciudad científica, fueron años emocionantes que me formaron para el resto de mi vida.

A mi regreso a Venezuela decidí que mi línea de investigación fuese algo relevante para el país, opté por los rotavirus. Trabajé en Biología Molecular dentro y fuera de Venezuela; en clonaje de genes, análisis de proteínas.

En el año 88, cuando Venezuela entró en crisis, solicité a la OMS en Ginebra, una subvención para hacer unas investigaciones sobre diarrea. La respuesta que recibí fue: no le podemos dar la subvención pero le ofrecemos un trabajo. Me inicié en la unidad de virus en Ginebra. Me fui con mi esposa e hija.

Veinte años después me llamaron de la Fundación de Bill y Melinda Gates, aquí en Estados Unidos, para discutir la posibilidad de iniciar un nuevo programa internacional para el desarrollo de vacunas del SIDA. Me vine a Estados Unidos con mi familia, a Seatle, en el estado de Washington, donde ayudé a crear la empresa global para el desarrollo de vacunas contra el VIH. Estuve 10 años en la Fundación Gates.

Sigo activo, ahora en Washington DC, haciendo algunas cosas en virología y vacunas, asesorando a algunas ong y compañías; trabajando en un proyecto de investigación excitante, el estudio del origen de la vacuna contra la viruela.

 

Síntesis curricular, José Esparza

Médico-Cirujano LUZ, Maracaibo, Venezuela. Doctor en Ciencias Médicas, LUZ; Doctorado Honoris Causa, LUZ. Doctor en Filosofía (PhD) en Virología y Biología Celular (tesis aprobada con honores), del Colegio de Medicina de Baylor, en Houston, Texas, Estados Unidos. Fue investigador Titular del IVIC. Docente en Microbiología e Inmunología de la Universidad de Duke, USA. Trabajó y asesoró a la OMS como experto en vacunas virales y salud pública. Actualmente es docente en el Instituto de Virología Humana, Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland, Estados Unidos. Tiene en su haber un importante número de publicaciones científicas en diferentes áreas de la virología, VIH/SIDA y desarrollo de vacunas. Es Miembro Correspondiente Extranjero de la Academia Nacional de Medicina de Venezuela.

 

Periodista:

Alba Marina Gutiérrez, @Albamarinavzla

Publicado:

Febrero de 2021. Caracas, Venezuela, en Vale Blog; @ValeTVCanal5

Palabras clave:

Ingenieria Genetica, Pandemia, Covid19, Adenovirus, Proteina S

Fotografías:

Archivo personal de José Esparza

Vocabulario técnico

 

Endemoepidémica: Enfermedad que se mantiene presente durante todo el año y, también, puede causar brotes epidémicos.

Ácido nucleico: Un tipo de macromoléculas que tienen todas las células y virus. Se encarga del almacenamiento y la información genética.

ARNm: “El ARN mensajero es el ácido ribonucleico que transfiere el código genético procedente del ADN del núcleo celular a un ribosoma en el citoplasma; es decir, el que determina el orden en que se unirán los aminoácidos de una proteína y actúa como plantilla o patrón para la síntesis de dicha proteína”.

Fuentes:

Academia Biomédica Digital https://caibco.ucv.ve/caibco/vitae/VitaeSeis/HIV/curri.htm

José Esparza https://en.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Esparza

José Esparza https://academianacionaldemedicina.org/estructura-organizativa/academicos-estructura-organizativa/30-miembros-correspondientes-extranjeros/

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