Cardenal, Iglesia Católica, Pobres

La crónica menor 1922: FECHA CLAVE, por Cardenal Baltazar Porras Cardozo

1922 es una fecha emblemática en la historia de la evolución territorial eclesiástica en Venezuela. A diferencia de la división político-territorial del país que tuvo muchos cambios durante el siglo XIX y se ancló prácticamente a comienzos del siglo XX con la única modificación de la creación del estado Vargas y los territorios federales de Amazonas y Delta Amacuro convertidos en estados, no se ha adecuado al crecimiento de la población y a las exigencias de los tiempos.

Por su parte, la evolución de la creación de diócesis en Venezuela fue lenta hasta el siglo XX. El territorio venezolano fue pionero en la América del Sur, al convertirse Coro en la primera diócesis en todo el territorio de Suramérica, en 1531. En el siglo XVII, la diócesis de Coro pasó a Caracas en 1637. A finales del siglo XVIII, Mérida (1778) y Guayana (1790) fueron elevadas a sedes episcopales. A comienzos del siglo XIX Caracas pasó a ser arzobispado (1804) y en el período republicano Calabozo y Barquisimeto fueron creadas diócesis en 1863, y en el ocaso del siglo, 1897, el Zulia fue creada por el Papa León XIII.

Coincide con la reforma territorial del Gral. Cipriano Castro, la propuesta civil de que Valencia fuera diócesis. Con la presencia de la representación pontificia en Venezuela, a partir de 1910, surge la inquietud vaticana secundada por el arzobispo de Caracas y los pocos obispos que conformaban el colegio episcopal venezolano, el pensar y proponer la creación de nuevas circunscripciones eclesiásticas. A ello se unió la preocupación del régimen gomecista de atender las fronteras lejanas de población indígena.

Entre ires y venires todo cristalizó en 1922. El 12 de octubre el Papa Pío XI, cumplidos los engorrosos trámites del patronato eclesiástico vigente, publicó la bula por la que creaba cuatro nuevas diócesis: Coro, Cumaná, San Cristóbal y Valencia. A su vez ese mismo año, el Papa creó el Vicariato Apostólico del Caroní, y elevó a Mérida a sede arzobispal, con San Cristóbal y Zulia como sufragáneas. Todas las otras diócesis quedaron como sufragáneas de Caracas.

Se inicia, pues, el proceso de organización de las nuevas circunscripciones que se concretará en 1923 con el nombramiento de los nuevos obispos, su consagración y toma de posesión. Estamos en el año conmemorativo de esta efemérides que marcó un resurgir de varios compromisos pastorales, en el campo de la pastoral vocacional, familiar, la creación de medios de comunicación, y en la apertura de colegios católicos en toda la extensión del país.

Celebrar esta efemérides, es hacer memoria de un crecimiento de la presencia cercana de la Iglesia con las comunidades, cuyo fruto estamos recogiendo. Lo que otros sembraron entre lágrimas y sacrificios, lo estamos cosechando entre risas y cantares como reza el salmo. Unámonos con devoción y agradecimiento, pero con el compromiso de poner a rendir frutos a esos talentos para el bien de la humanidad que peregrina en Venezuela.

56.- 6-10-22 (3016)